(por Eduardo Aliverti - periodista)

A 40 años de su muerte, Ernesto Che guevara sigue siendo el ícono más grande de rebelión ante la injusticia que haya aparecido desde entonces. Más allá de los errores que pudo haber cometido en el terreno militar o pilítico, no es posible encontrar una figura deonde se conjuguen incorruptibilidad, valentía y desprendimiento personal como en el Che. Esa inédita síntesis es, sin dudas, la que permite que supere el paso del tiempo.
Si bien se registran críticas a ciertas decisiones que tomó en el plano militar -se dice que haber dividido la columna a su mando en el último tramo en Bolivia, fue un grave error desde el punto de viste estratégico-, a algunos aspectos de su gestión frente al Banco Central y del Ministerio de Industrias de Cuba, y a sus duras medidas disciplinarias -fusilamientos incluidos-, es imposible encontrar, por derecha o por isquierda, quien ponga en duda su honorabilidad, su intachable conducta, su desprendimiento, su austera forma de vida aun siendo funcionario.
Por esa razón, el Che se costituya como una figura totalmente diferente, que cuenta además con un ingrediente no menor, quizás más obvio, pero indispensable para completar las caracteristicas de mito insuperable: joven, hermoso y muerto antes de los 40 años combatiendo en tierra ajena por el internacionalismo. Virtualmente imposible de ser superado en términos de concentrar en una sola figura todas esas peculiaridades.
Solo en esa líneas de pensamiento se puede hallar cierta explicación acerca de que la del Che sea una presencia que no solo se mantiene vigente, sino que se muestra en cada una de las manifestaciones, marchas y pretestas que en el mundo de desarrollan. En todas ellas, si se quiere buscar un denominador común, ese es el Che.
(...)
Tampoco puede negarse, lo dijo el propio Fidel Castro, que el Che siempre pensaba en la Argentina como desembarco final. Fidel lo explica en una nota que le hiciera Gianni Miná, transformada en libro y video titulado Cuando pienso en el Che porque así comenza su respuesta Fidel. Una respuesta de cuatro horas, por cierto. En esa entrevista, hace unos 20 años, Fidel recuerda la promesa formulada en México al Che, acerca de que una vez que triunfara la revolución en Cuba, nada le impediría acudir con su espíritu revolucionario allí donde el mundo lo requiriese. Fidel contesta, y creo que esto también lo hace admirable, sobre el caracter temerario de Guevara, incluso hace un cuestionamiento a su arrojo, a ese ir todo el tiempo al encuentro de la muerte. Al verse cercado en Bolivia debió cuidarse, escapar, dice Castro, y aclara que bajo ningún aspecto se lo dejó solo, sino que, por el contrario, no fue posible colaborar más con él esas circunstancias. Y afirma también Fidel que el triunfo o no de una decisión no defina su justicia: si no hubiésemos triunfado en Cuba, aclara, si nos mataban a todos en el desembarco del Granma, no habría significado que estabamos equivocados Y concluye que el Che no estab equivocado en Bolivia (...).
Desde el presente y hasta donde da la vista no se percibe la posibilidad de que surja una figura con las coracteristicas épicas del Che, y mucho manoes en esta etapa mundial en la que la victoria del mercado, la filosofía del egoísmo y la antisolidaridad difícilmente permitan la aparición de una personalidad de esas caracteristicas. Que se impuso además a las de otros revolucionarios, derrotados por el tamaño alcanzado por Guevara en términos de consideración mundial, honorabilidad y puesta del cuerpo en defensa de un ideario.
Por caso, el Che superó una prueba muy dura, casi imposible: venció el marketing, que no logró vaciar de sentido su imagen. Cada pibe que lleva una remera, un escudo, un tatuaje del Che invita a pensar en quién fue esta figura que conserva el poder de concentrar semejante grado de admiración. Quizás esa la palabra clave a 40 años de su muerte: por suera de toda polémica, no hay personaje en la Argentina que dea tan admirable cómo él. Por eso creo que hay mito para rato.
Aun en este mundo unipolar, de concentración globalizada, Guevara seguirá presente. En cada lugar del mundo donde el espíritu de rebeldía, siempre latente, requiera de un referente, allá estará el Che.

HASTA LA VICTORIA SIEMPRE, COMANDANTE