Tren
Este cuento lo escribi despues de darme un vuelta por este blog: www.lacoctelera.com/elsexometro
Asi que podriamos decir que fue mi inspiracion. Se lo dedico al muchacho del blog ^^ (no se tu nombre T__T) y a todo aquel que le quepa =P
A ver si gusta ^^.
Tren
Espero tranquilamente en el andén para poder subir al tren. Cuando finalmente llega –tarde como siempre-, la lucha entre los que queremos subir y los que quieren bajar se desata. Algún pisotón, alguna tocada. Nadie se salva. Al final la manada logra llevarme a un lugar seguro cerca de la puerta. En el vagón el aire esta pesado, húmedo, enviciado. No hay nada peor en este mundo que viajar en tren los días de verano. Las puertas se cierran y la formación avanza. En cuatro, cinco minutos llega a la próxima estación.
La estampida de fieras es considerablemente menor. Las puertas están a punto de cerrarse cuando escucho una voz pidiéndome que las trabe. Las trabo y la voz se materializa en una muchacha. Ella me mira y me agradece antes de subir y quedarse enfrente mío. Las puertas se cierran de inmediato y el tren cambia de vías.
El vagón esta lleno de cuerpos calientes y de un momento a otro mi cuerpo comienza a tomar temperatura. Ella esta de espaldas frente a mi, puedo entrever su cuello medio escondido entre su cabello, su musculosa me deja ver sus hombros desnudos y me lleva hasta la piel de sus caderas donde la espada se curva y empieza su minifalda. Una inmoral pieza de lencería se asoma imprudente por encima del jean de la mini.
¡Ahhh! ¡Tentación!
Percibo un sutil movimiento en sus cabellos. Me siente endureciéndome contra ella. Gira la cabeza, me mira, me sonríe y con disimulo apoya su cuerpo contra el mío.
El calor crece por dentro. Siento el olor de su cabello, de su cuerpo, un lejano perfume a shampoo, a jabón que no lograron ocultar su verdadero perfume. Su aroma. El aroma de su sexo, de mujer, de hembra. Puedo imaginarme la revolución que esta teniendo lugar entre sus piernas. Puedo imaginarme entre sus piernas. Me esta quemando.
Mi mano indiscreta roza la tela de la minifalda. Espero alguna reacción de su parte, una cachetada por ejemplo, pero nada ocurre.
Esta vez con un poco más de decisión, mi mano se atreve a levantar la mini por uno de las lados. Su piel es tan suave como la seda. La curva de su muslo es perfecta, la curva de su culo es perfecta. Perfecta.
Me atrevo un poco más y llevo mi mano por los caminos internos. Su piel quema como un delicioso infierno. Abre las piernas un poco, invitándome a traspasar las puertas de su infierno. Las puertas no son más que puertas de tela que cuidan celosas el jardín de mis juegos de este viaje. Paso mi mano por la delicada prenda haciendo presión suavemente. Inclina la cabeza y la veo sonreír con disimulo. La tela se humedece. La corro a un lado. Mis manos se humedecen. Estoy seguro que con mi calor podría dejarla seca.
El tren se sacude quitándome mi juego. Vuelve a cambiar de vías. Ella se aleja un poco de mi. Acomoda su minifalda y cuando el tren se detiene y abre sus puertas ella camina al encuentro de un muchacho.
La envidia cruza por mis pensamientos. Él va a disfrutar de lo que yo comencé.
Las puertas vuelven a cerrarse. La formación se pone en movimiento. Ella se vuelve hacia el tren y me sonríe, pícara la mirada.
Debo corregir mis pensamientos. Ella va a pensar en mi disfrutando lo que comencé.


Sebastián de la O. dijo
Qué bueno, tanto el artículo como el hecho de estar inspirado en mi blog. Me has dado una gran alegría. Espero nuevas historias tuyas y nuevas visitas. Un beso!!!
21 Junio 2007 | 01:03 PM