Nada, empieza la semana y ya estoy cansada del trabajo =P
Les dejo otro cuento, a ver que les parece ^^

Tormento

(…) As you can see, when you look at me, I'm pieces of
what I used to be (...)

(..) Nothing's what it seems to be,
I'm a replica, I'm a replica
Empty shell inside of me
I'm not myself, I'm a replica of me... (…)

Replica - Sonata Arctica

Llueve afuera de la casa. El hombre acurrucado contra la cama y la pared. El sudor baña su frente. Las manos le tiemblan y le cuesta mantener la cabeza erguida. Abraza sus rodillas y descansa la cabeza sobre ellas.
Las gotas caen sobre el techo de tejas y parecen las balas que todavía ve por todos lados y los truenos en la distancia semejan el ruido de los motores de los helicópteros.
Esta asustado.
Como un animal.
Acechado.
La luz de la calle entra en pequeñas fracciones por las rendijas de la persiana, pero dentro, en el cuarto, esta oscuro. Es de noche. Y esta perdido en la espesura. Enredado en las sábanas.
Le duelen los oídos. Los cubre con sus manos pero es inútil. El sonido de la lluvia es fuerte. Perforan sus tímpanos. Las balas martillan su cabeza. Destrozan su cerebro. Y no tiene forma de escapar de ellas. A menos que corra hacia aquella luz. Sí, aquella luz que parece ser el campamento. Se tropieza con el pasto. Las sábanas se le enredan en los pies y tropieza.
Correr.
Más rápido.
Las balas se acaban.
Se agarra del marco de la puerta del baño y la cálida luz lo envuelve. A salvo por ahora.
Nadie.
Tomaron el campamento.
La cortina de la ducha se agita. Él salta fuera del baño. Las balas regresaron. Ahora son más. Llueve fuerte afuera. La luz del relámpago entra por la claraboya. El trueno le sigue. Los helicópteros del enemigo lo encontraron.
Esta asustado.
Como un animal.
Acorralado.
No caería en sus manos. No sería prisionero de ellos. Preferiría suicidarse. Un arma. Rápido. Necesitaba un arma. Destrozaría todo el lugar, pero la necesitaba. Los remedios cayeron del botiquín. Los frascos se hicieron añicos cuando chocaron contra el piso.
Tomó el arma. La jeringa ya no se resbalaba de sus manos como al comienzo. La cargó. La heroína estaba preparada desde antes que lloviera.
Buscó desesperadamente la vena y clavó la aguja. Descargó el arma en su sien. Se desplomó contra la pared del baño. La sangre manándole de la herida. La droga entrando en su organismo.
El alivio al fin.